Orígenes e historia del museo
El Hiroshima Museum of Art fue fundado en 1978, naciendo de un deseo de trascendencia que va más allá de lo financiero. La institución fue establecida por el Banco de Hiroshima para conmemorar el centenario de su fundación, marcando un hito fundamental para la entidad bancaria local al transformar sus celebraciones centenarias en una contribución cultural permanente para la sociedad.
Situado en el corazón del Parque Central de Hiroshima, en Japón, el museo ocupa una posición privilegiada en el paisaje urbano de la ciudad. Este enclave ofrece un entorno de serenidad y calma, ideal para la contemplación y el estudio del arte moderno. Los orígenes del museo están intrínsecamente ligados a este espacio urbano específico, concebido con el propósito de brindar un santuario dedicado a la preservación y la exhibición de obras de incalculable valor.
La arquitectura y la disposición del museo
El museo se despliega a través de dos edificios distintos que dialogan entre sí. La primera estructura es una construcción circular, a menudo descrita por su forma evocadora de muffin, que alberga la colección de arte europeo. Esta singularidad arquitectónica infunde un ritmo particular a la experiencia contemplativa de las obras europeas modernas, guiando la mirada en un flujo continuo. El segundo edificio, por su parte, se dedica a otras exhibiciones, ofreciendo un espacio independiente para la vasta y diversa riqueza de los fondos de la institución.
Un patio central de diseño circular actúa como el corazón que conecta ambos espacios. En el centro de este patio, reposa una estatua de bronce de Venus realizada por Maillol, aportando una nota de serenidad clásica al entorno. Los terrenos del museo también invitan al descanso con el Cafe de Jardin, situado dentro de las instalaciones para el disfrute de los visitantes. Todo el diseño está pensado para facilitar un recorrido pausado y armonioso a través de sus diversas galerías, permitiendo una inmersión tranquila en el arte.
Las Colecciones Europea y Japonesa
El museo custodia una invaluable colección de aproximadamente 90 pinturas europeas modernas, una selección que se sumerge en los 150 años de la pintura europea, recorriendo un viaje visual que va desde el Romanticismo francés hasta la sofisticación de la Escuela de París. Entre sus tesoros se encuentran obras maestras de artistas que transformaron la mirada del mundo, tales como Monet, van Gogh, Cézanne, Renoir y Picasso.
La otra mitad de este legado artístico se compone de unas 90 obras de pintores japoneses modernos que adoptaron la estética occidental, un movimiento conocido como yōga. Estas piezas son testimonios fundamentales de la evolución de la pintura al óleo de estilo occidental en Japón, presentando a los máximos exponentes de este movimiento, entre los que destacan Kuroda Seiki y Kishida Ryusei.
- The Branch at Croissy, 1911 - Pierre-Auguste Renoir
- The Pont-Neuf, 1902 - Camille Pissarro
- Portrait of Man, 1919 - Amedeo Modigliani
- The Dance - 1st Stage, 1929 - Fernand Léger
Obras maestras y piezas notables
La colección alberga obras de una trascendencia excepcional de Paul Gauguin y Vincent van Gogh. Estas pinturas forman parte de una cuidada selección de arte europeo que recorre un arco temporal fascinante, desde el Romanticismo hasta la Ecole de Paris. Asimismo, el museo custodia piezas de Soutine, lo que enriquece la vasta amplitud de sus tesoros europeos modernos. Estas obras cobran vida en el interior del distintivo edificio circular, diseñado específicamente para albergar la colección europea de la institución.
La dimensión plástica de la colección se extiende también al ámbito de la escultura, presente en su acervo permanente. Entre estas piezas destacan las creaciones de Pierre-Auguste Renoir. El museo también posee un estudio del Monumento a Balzac de Rodin y una maqueta de Los burgueses de Calais, también de Rodin. Estos objetos escultóricos ofrecen un contrapunto físico y táctil a la exuberante colección de pinturas impresionistas y postimpresionistas.
